Autoayuda

El optimismo y la biblia

Lo imposible es sólo un poco más largo.

Hoy en día se acepta cada vez más que usted es el autor de su propia felicidad o desgracia. Dicen que todo depende de cómo se miran las cosas.

Si miras la vida con gafas oscuras, es probable que muchas cosas salgan mal, pero si miras la vida con gafas rosas, es probable que la vida te trate muy bien. En otras palabras, si crees que todo es posible, todo se vuelve posible. Esto es lo que significa “pensamiento positivo”.

Bueno, lo creas o no, la vieja y buena Biblia, te puede ayudar a cosechar frases y oraciones para pensar en positivo. Aunque las páginas contienen más desastres improbables que otras, para los que creen en lo imposible, todo termina bien.

Donde abunda la muerte, la Biblia afirma con fuerza la vida: los huertos crecen en el desierto; los ríos de agua fluyen sobre la arena; una casa que se derrumbó ayer está más fuerte que nunca; un pastorcito se despierta por un guerrero aterrador; un lobo pasta junto a un cordero; una prostituta descubre de nuevo a una virgen; una mujer estéril da a luz siete veces; los pobres se sacian; los árboles danzan de alegría.

Los panes y los peces se multiplican, el agua se convierte en vino, los ciegos ven, los cojos caminan erguidos, los sordos oyen, los sordos hablan, los muertos resucitan.

Todos los milagros de Jesús – decorativos o no – significan sólo una cosa: nadie está condenado a muerte. El karma no es la ley más alta. No hay una última palabra sobre nuestro destino, ni polvo ni muerte. No estamos condenados. No somos prisioneros de nuestra condición terrenal. Todo puede ser conquistado, todo puede ser cruzado, todo puede ser recreado.

Sin caer en la magia o en el delirio (lo cual sería muy feo), nosotros, gente de fe, aceptamos nuestra margosa realidad con el mismo entusiasmo con esta visión positiva de las cosas. Porque la misma visión nos llega directamente de la Palabra, la que no hace todo de la nada: transforma la materia, transforma el pecado en gracia, la cruz en triunfo, la muerte en nacimiento, el esclavo en niño, el hombre en Dios.

Esta visión es el sol de la vida.

“Tengan fe en Dios”, dice Jesús. Yo les digo a todos los que hablan a este monte: “Suban y láncense al mar”, si no dudan de su corazón y creen que sucederá como él dice que sucederá. Por eso os digo: Todo lo que pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y que lo recibiréis. (Marcos 11:22-24).

“Pero cuando el Hijo del Hombre regrese a la tierra, ¿tendrá todavía fe?” (Lucas 18:8).

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