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Índice

       Sonia Ridino

    No hubo tiempo de llorar

    No sé si era feliz cuando lo tenía

    Mis deseos 

    Mi respiración 

    Silencio 

 

 

 

 

 

 

No hubo tiempo de llorar. 
Las cartas ya habían sido arrojadas. 
Quise desaparecer, pero es imposible en situaciones incomodas. 
La ira brotaba por mis venas 
y explotaba en los puños con una sucia mancha 
sobre el triste papel que me miraba. 
No podía hacer otra cosa... no pude haber hecho otra cosa... 
no pude. 
Quité y entregué lagrimas pagando un precio demasiado alto.
Las heridas fueron precisas, 
el tiempo dio justo donde no debía, 
y aunque los golpes fueron fuertes y todavía duelen, 
aún trato de hacer que me escuchen. 
Como sea, quienes más me escuchen menos sabrán hacerlo, 
excepto él, 
el único que sabe que el dolor y la verdad no fluyen de las palabras 
sino de nuestra piel y de nuestros ojos. 
Perdonen mi silencio, este, no el usual, el de hoy. 
Quizás debería ser interpretado por esas personas, 
pero que caso tendría intimidarlas y acusar al silencio inútil de mi hipocresía. 
No. No inútil... tristemente cobarde. 
Los tiempos han cambiado, al menos para nosotros. 
¿Por qué no entender?
¿Por qué dejar de confiar? 
¿Por qué los reproches equivocados en este tiempo? 
¿Por qué no decir por fin esta triste verdad? 
¿Por qué no aceptar y soportar este dolor? 
¿Por qué tratar de olvidarlo, sabiendo que jamás lo lograré?
Escapo a las preguntas, porque nadie las escucha, 
escapo de mí porque nadie me escucha.
Los caballos salvajes fueron acorralados, 
y yo escapé de ellos, 
escapé de las repentinas ilusiones de la peor forma... 
y ahora todo terminó. 
Un pez nada en mi garganta, 
me ahoga, 
no lo quiero y no se mueve de allí, 
esta cómodo, incomodándome. 
Quizás algún día pueda devolverlo al mar... 
mientras tanto me lo quedo.


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No se si era feliz cuando lo tenía
solo se que lo esperaba
creo que solo lo era cuando veía su rostro
el resto del tiempo esperaba ansiosa volver a contemplarlo
el resto del tiempo recordaba los minutos anteriores y anhelaba los próximos.
Siempre esperaba, no porque no lo viviese
sino porque mi vida era su rostro y su presencia
el resto del tiempo solo pensaba en él, íntegro
su cuerpo, sus manos, su deseo, su entrega, su ser.
Durante ese instante solo lo vivía y lo disfrutaba
y luego... esperaba.
Esperaba abrazarlo
aferrarme a sus manos
impregnarme en su piel
apresarme en sus labios
fundirme en su cuerpo
mirarme en sus ojos.
Luego solo un momento pleno
y otra vez a esperarlo
mirando por la ventana que da a la calle.
Siempre lo espero, siempre lo quiero
no puedo dejar de desearlo aquí. Ahora.
Tengo mucho miedo de ya no poder hacerlo
de no tener la fuerza de esperarlo más.
Estoy asustada. Temo perderlo tan pronto
temo tenerlo tan poco
como olvidar ese intenso paraíso
esas paredes cómplices
esas canciones secretas
los susurros al oído
las primeras miradas.
Como olvidar el inacabable deseo
como no querer un pequeño respiro
como no querer respirarlo otra vez
como dejar de sentirlo
como no pedir más, siempre más él, siempre más...
como no esperarlo ahora, aquí...y siempre."

 

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Mis deseos

Quiero poder mirarte a los ojos
Quiero poder no querer consejos ni preguntas
Quiero que no hablemos
Quiero que nos escapemos de este mundo
Quiero volar contigo a un lugar extraño
Quiero compartir contigo mis caricias
Quiero cruzar miradas de amor
Quiero entrelazar mis manos con las tuyas
Quiero vivir una noche de sueños
Quiero vivir sin pensar
Quiero que no me importe despertar sola en medio de una calle
Quiero volver al momento eterno en que te conocí
Quiero que vuelvas a ser como eras
Quiero que vuelvas a ser mío.


Siempre que te tengo soy la misma que hace años te conoció
y se fundió en tus ojos
mientras una canción nos envolvía
y el mundo se esfumaba y cambiaba.
Mi vida no comenzó sino hasta que vi tu rostro
cuando conocí con tus caricias el amor
cuando comencé a sentir que la piel se erizaba 
y las manos temblaban
sin saber que era lo que pasaba. 
Solo existían tus manos.
Solo existías y eso era todo.
Éramos dos locos enamorados
buscando en la oscuridad
una caricia para el alma.
Solo estábamos nosotros 
desesperados por aprender
en una calle sombriamente hermosa
que nos escondía del mundo.
Ahora solo yo estoy en ella.
Escondida.
Temerosa.
Sola, cargando en mis hombros
nuestros recuerdos sombríos 
sin poder volver a ver alguna luz
que no sea tu sonrisa.

 


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Mi respiración

Te revivo a cada minuto
respiro
y solo con el aire te recuerdo a mi lado
me sorprendo disfrutándote en silencio
con la garganta seca
con las manos húmedas.
Respiro y te respiro
siento el calor de tu cuerpo cobijándome
siento tus manos palpando mi cuerpo desnudo
siento vacío
asombro
me siento débil
me encuentro luchando con mi mente
que no puede pensar
atosigada por tantos recuerdos hermosos
por una verdad lejos de ti
por el sabor de tu piel salada 
por el poder de tu ausencia
por el riesgo de tu presencia.
Porque solo quiero correr a tus brazos
Como una niña asustada por el ruido de una tormenta
asustada por tanto ruido oscuro
que no me deja ya escuchar tu voz
que se aleja con la mañana.
Y ya no oigo tu voz ni la mía.

 

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Silencio 

Mi vida va y viene
tal como una pluma en el viento
es que lo arrancaron de mí
y así no puedo dejar de recordarlo
sus melodías
sus caricias
su calor
su protección.
Parte de mi alma se quedó con él
en algún lugar luminoso del pasado.
Ahora todo es distinto
Ahora el pasado duele
no puedo recordar sin sentir que los recuerdos
se me caen encima como pesados párpados.
Lo dejé todo por una opción que no existía
aposté mis fuerzas a algo acabado
y jugué con mis sentimientos
ahora ya no importa
estoy sola
no tengo con quién apostar.
Estoy vacía de sueños
de ilusiones
¿Que tengo ahora?
No más que las manos secas y el corazón agotado
Estoy plagada de recuerdos inútiles
que cubren mis paredes
lo cubren todo
mi mente, mi cuerpo, mis ojos
mi vida vacía
mis oídos callados
sin sus voces… demasiado callados.

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