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Hace unos cien años, un adolescente llega a Argentina desde España y junto con sus recuerdos, lleva una
historia ocurrida y muy comentada en su pequeño pueblo gallego. Ya hombre, se casa y de su unión nace un niño que llega a ser poeta. El poeta escucha la historia de boca de su padre y la convierte en romance.
Transcurren los años y el romance llega a los ojos, siempre enamorados,
de otro poeta que decide transmitírmelo, para que yo lo edite o mejor es decir lo regale, a todos los amantes de la poesía que lleguen hasta este rincón.
Podréis comprobar que es un precioso romance, basado en una bonita y sencilla historia rural, y estoy encantada de que este amigo poeta, que ha preferido quedar en el anonimato, me haya elegido como camino para su publicación en la red.
Seguro que el creador de este hermoso escrito, D. Héctor Pedro
Rodríguez, se sentirá muy feliz y halagado, si
decidís comentar su obra. Puesto que él no cuenta con correo
electrónico, podéis enviarme vuestras impresiones
que, gustosa, se las haré llegar.
Romance de la Francisca
Madre, le traigo noticias,
cansadas ya de correr.
Yo lo he sabido en la fuente.
Oiga madre, ¿Me oye usted?
¡Que la Francisca se casa
con otro que no es José!
¿Qué se hará con los regalos
de esa boda que no fue?
Las lavanderas del río
le han regalado un misal,
cuatro sábanas de hilo,
costurero y delantal.
Y la señora del Cabo,
autoridad del lugar,
una cuna de madera,
para un futuro, quizás,
que Francisca con rubores,
presta guardó en el desván.
Y la Ronda de Albacete
la noche de San Damián,
una copla le ha cantado,
como regalo nupcial.
¡Que la Francisca se casa
con otro que no es José!
Unas dicen ¡Qué sorpresa!
otras ¡Que no puede ser!
Y Francisca entre las manos
guarda el rubor de su piel,
y al buscar perdones, dice,
¡No me riñas más, José!
Que tu amor vino de golpe,
y ya no puedo con él.
Y José por las tabernas
se va quitando la sed,
vendió su mejor caballo
en la Feria de Jerez,
y se alistó en Regulares
para nunca más volver...
¿Qué lo ha dejado por mala?
no es pensar de buena fe,
si a esa novia la llamaban
la flor de Carabanchel...
Fue el primer novio que tuvo
y lo dejó de querer.
¡Qué se casa la Francisca
con otro que no es José!
¿Qué le pasa a la Francisca?
Si es cosa de no entender.
No cantaba ni bailaba
en edad de merecer,
ni se pintaba los labios,
ni se ajustaba el corsé...
¡Que se casa la Francisca
con otro que no es José!
Y le cortaron las trenzas
color de madura mies,
que de pequeña adornaba
con cintas y un cascabel.
Y le cubrieron la cara
con un velo color miel,
y la frente le adornaron
con guirnaldas de papel,
Y en un Convento de Murcia,
en un bello atardecer,
se nos casó la Francisca
con Jesús de Nazaret.
Hector Pedro Rodriguez
Nacido en Argentina, en 1921, actualmente reside en Quilmes muy cerca de Buenos Aires.
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"Airiños Aires", Rapsodia gallega de Gustavo Freire.
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