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Ya olvidé la cuenta
de las horas solas sola
de los días oscuros y la tela por destierros
de morder el vientre que me ama
y alimenta la demencia.
Canto tejido negro de viuda despojada de ternuras
reflexión de araña echando harapos a la hoguera.
Perdí la costumbre húmeda de víctima
para alcanzar la marca de la seda exacta.
Seguir tejiendo es todo.
Volvamos |