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Llanto
al viento
Obstinado en llegar el anochecer
encontré impresionado al viento,
silbaba entre dientes, alborotado,
una vieja canción de antaño.
Su voz temblaba de miedo,
era el presagio de una guerra anunciada,
enredado entre humos y batalla
no pudo escapar, asfixiado, en su eco.
Y adormecido por su temores
escuchaba, incrédulo, las razones de paz
de los que se alzan como intermediarios de libertad,
desafiando las reglas del bien y el mal.
Y empezó a protestar, a gritar
decía... "no hay por qué luchar,
no habrá vencedores que ganarán,
todos seremos perdedores... escuchad".
Nadie le hizo caso y se puso a llorar
por todos los sueños que matarán,
por todos los niños que no crecerán,
por todas las madres que solas quedarán,
por todos, que moriremos... un poco más.
Paloma
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Los
sicarios del mal
¡Qué mala suerte tenemos¡
los sicarios del mal se han llenado de poder
y algunos asienten como borregos
¡no pasa nada... todo va bien¡
Vestidos con sus trajes de etiqueta
y mintiendo con toda naturalidad
disertan sobre la paz y la libertad
en nombre de la patria y las banderas.
Trafican con la vida de las personas
convencidos de que tienen la razón
sin importarles que algunos mueran
"son daños colaterales"... ¡Señor!.
Cuando no quede nada que robar,
cuando no haya mentiras que contar,
que cosas inventaran...
que justifiquen una guerra por la paz.
Alcemos las manos todos juntos,
gritemos sin que nos tiemble la voz,
que el sonido sea sólo uno
¡No a la guerra, no... por Dios¡
Paloma
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Elegía
a una guerra anunciada
Comienza a caer la noche
y las estrellas, tímidamente, aparecen,
dos enamorados se despiden en un coche,
los niños, tranquilamente, duermen,
unos padres, inquietos, escuchan la tele
y los abuelos, temerosos, asienten
recordando un tiempo ya vivido,
un tiempo que nunca llegó al olvido.
Es una noche larga, larga...
noche de pena y angustia para muchos,
nadie sabe bien que harán esos locos,
instigadores de la "paz" en el mundo,
que sólo han convencido a unos pocos
con alegatos de un buen futuro
a costa de la vida de otros.
Y a las cuatro de la mañana
fue cuando la noche de sangre se tiñó,
sonó un zambombazo atronador
y la masacre se llevo a cabo...
sin compasión.
Y la tierra amaneció
con lamparones de humo entre nubes,
con miradas de odio y miedo,
llenas de lágrimas las urbes.
Ya no hay niños jugando en las calles,
ya no hay árboles en su esplendor,
ya no coge el enamorado a su novia del talle,
ya no hay viejos saludando al sol,
ya se ha llenado todo de miedo y barbarie,
ya se han salido con la suya
los locos de la locura.
Y a mi sólo me quedan lágrimas
igual que a muchos que lloran en silencio,
por aquellos que no llegarán a la cima,
por aquellos a los que truncaron su sueño,
por esos niños que apaciblemente dormían
cuando la infamia se hizo verbo.
Paloma
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Es paisaje borrascoso
de arena gris... poca luz
no hay cielo, no hay nada azul
es destino pedregoso
la imagen del doloroso
crucifijo niebla es, pues...
y para colmo después
lagrimeando se estremece
porque la paz no aparece
y la muerte está a sus pies.
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NO A LA GUERRA
Ellos no quieren las guerras, quieren la PAZ
Nosotros, más o menos.... la tuvimos....¿Tu quizás...?
¡Tener compasión de los niños.!¿Hay algo que valga más?
Ellos deben vivir....son el relevo que llevamos detrás.
Que no lloren... que no pierdan antes de empezar....
Que no destrocen sus vidas.... que los dejen volar
Que puedan tener ilusiones....y las puedan realizar
que no derramen más lagrimas...que se puedan consolar
¡NO A LA GUERRA! dejarlos vivir sus sueños en PAZ
Conchita
Melo
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Juntemos
nuestras manos
Juntemos nuestras manos...unamos nuestros corazones
para que nuestras plegarias sean mas fuertes que el deseo de destrucción...
que con la fuerza de nuestras oraciones logremos la paz en el alma de las personas
inocentes que se encuentran en terrenos de guerra, para ablandar sus corazones sedientos de venganza y así a su vez en el mundo pueda recuperar la paz.
Oh Señor Bendito...ilumína esos corazones ciegos...dale Tu Luz Divina para que puedan ver
la claridad que entiendan que sólo Tú, mi Díos, podrá ayudarlos.
La verdadera fuerza esta en el poder de nuestro Señor
y sólo El nos podrá proteger, creamos en El
con toda nuestra fortaleza interna porque solo unidos lograremos
la paz deseada.
Amen
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"La mano que mece la cuna es la que gobierna al mundo"
Amemos a nuestros hijos, para que el futuro sea mejor. El amor es la mejor educación que le podemos brindar, luego tendrán para dar lo recibieron, serán buenos.
Un beso en sus corazones
Sara
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¿Quién tiene la respuesta?
¿A quién culparemos por este llanto?
Todos lloramos...
Ninfa Duarte
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Llora la tierra
mirando su propio cadáver
con lágrimas ardientes sobre su ceniza,
rojas llamaradas queman sus entrañas,
resecas cimientes, muerte y destrucción,
que tardarán lustros para retoñar.
No habrá en ellas semillas brotando
ni frutos, ni flores habrán de nacer
llora la tierra, lloran los montes, llora la flor...
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Llora el aire
Retorciéndose en los cielos,
lágrimas negras, petróleo y dolor,
humareda espesa y gases nocivos
cual manto de luto, de muerte y horror.
Se eleva hasta el cielo borrando las nubes,
cubriendo la noche con humo y hollín,
no respira el niño, se asfixian las aves,
Llora el viento, llora el aire, llora la brisa...
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Lloran las aguas
Lloran los peces, lloran las algas, lloran las olas
lágrimas ácidas, turbias, envenenadas,
plagadas de minas, plagadas de muerte,
las aguas celestes, las olas gigantes
comieron las bombas, tragaron misiles.
La muerte sembrada en sus
entrañas,
brota en las orillas restos de soldados.
Lloran los peces, lloran las perlas y los corales...
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Lloran los niños... lloran las madres...
Lloran los cielos, muere el amor.
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Ninfa Duarte llorando con las madres
que quedarán huérfanas de sus hijos por culpa de esta guerra
Asunción Paraguay
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No te comprendo Dios...
No te comprendo Dios...
no te comprendo
no llego yo a entender porque la guerra
porque tanto dolor, tanta misera,
tanto horror,tanto espanto
aquí, en la tierra.
No entiendo que no estés
que no te acerques
que no puedas parar esta tormenta,
este odio entre hermanos, esta guerra
donde inocentes caen, sin tu amparo.
Por qué, tal vez, yo pienso,
un día aparecés y decís "basta"
y, de golpe, ya todo se termine
y la paz se instale en esas almas
que hoy pelean, yo creo que por nada.
Yo te pido, Señor, humildemente
que sacudas el odio de esa gente,
que mates su ambición y en cambio de eso
nos tomemos de las manos
los que llamaste "hermanos"
y vivamos un mundo diferente.
Donde no haya dolor
donde la gente
pueda entregar lo que nos enseñaste,
y amarnos, simplemente.
Agustina Petrocco
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Nuestra Plegaria
Señor, haz de nosotros
un instrumento de paz,
para poder legar a nuestros hijos
campos floridos,
aguas limpias y cristalinas,
un corazón amoroso.
Danos una conciencia positiva,
para fabricar,
no destruir,
para dar luz,
no oscurecer senderos,
para amar,
no odiar.
¡Estas son las armas que te pido señor,
para poder luchar!! ... amen.
Marel Sosa
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