Volver

 

Una visita a la orilla

 

A las olas se las habla bajito,

se las mira despacio,

se busca a las olas cuando la espuma

abisal

se vuelve negra y se nos traga.

A las olas se las interroga,

se las acusa,

se las vuelve cómplices

de nuestra sal

y son ellas las que cubren nuestro casco

con el murmullo indeciso

de sus emociones.

Las olas son

un empujón que el mar le da a la playa,

el pespunte

que embellece cada borde de la boca,

un abrazo cada una para cada tierra...