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La piel herida de un niño, es un grito de amargura y rabia que nos taladra los oídos.


El sufrido recuerdo de un niño, es un cieno negro y viscoso que recorre la piel de la conciencia.


La confianza perdida de un niño, es una inmensa tristeza de temer perdida un alma para el mundo.


El miedo en la mirada de un niño, es la vergüenza abominable de una especie que se autodefine como racional.


Un niño marcado es la antesala de un adulto marcado, y ni todo el amor contenido en el universo, será suficiente para pedirle perdón.

 

 Llamadas a la cordura:

Página de "Libra": http://www.galeon.com/pls00002/poemas/inocencia.htm

 Anesvad: http://www.anesvad.org/home_page.htm#

Contra la pedofilia: http://www.pedofilia-no.org/