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Al lado de ese río en la pradera Me
resulta doloroso escribir con
estas mismas manos que
estoy sola con
la luna. Pero
ya lo he estado, lo
he estado hasta contigo y
he vivido, al lado de este río, en
este atardecer
de la mañana, en
este decirte
sin que escuches, en
esos rumores pasajeros adonde
fui a escucharte. No
te encontré, no estabas. Te
recorrí río Maipo por aquellos años, incesante. Me llamaste Neruda, me
presentaste a Guillén, viajé al espacio con la primera astronauta y
de vuelta me
apoyé en lo más alto de Los Andes: ni
yo paré de hablar ni
tu carro desvío su camino ni
las cadenas apartaron la marcha de las pistas nevadas. Y
sin embargo al final mano
con mano, pelo
con pelo yo
con cigarro, tu
con mis pestañas en
tus labios yo
con tus lágrimas y
entre los dos, la
sombra de una orquídea y
una balada. 2002
Poema
direccional sin pájaros ni ramas Dedicado
con mucho amor a mi joven amigo Emiliano
de Boer, 9000 CR , Argentina
Vine
a esta cabina para enviarte como
un avión muy rápidos estos
poemas de un amor turbulento y
de un tiempo que ha pasado casi
al lado de mi presencia con
tu ausencia regado y
un apetito de verdad nunca
saciado. Fragmentarios,
incipientes, somnolientos,
como todo lo mío, utópicos
y sin embargo, suyos. Pero
se quedaron colgando
de una hamaca en
el balcón de una esperanza y
hoy están lejos, buscando
en otras playas piedras
de un destino desarropados.
Es
que aquí hay una lluvia que no nieva que
transpira que suda que trastorna que
te grita se infiltra te amordaza una
mitad de la población que se masturba con
lamentos de esperanza indigestada y
sufre pesadillas de máquinas pagadas modelos
nuevos de autos sin esquinas mujeres
larguiruchas de arrugas casi invisibles y
ojalá ya parecidas a Gente. Ojalá
fueran gentes, y ya no usaran pieles
robadas hasta
en los días de estío; ojalá
se cansaran de contar los
dólares; de
hablar hasta el hartazgo del maquillaje de sus caras de
sus pieles ácidas de cremas reventadas de
sus hombres sin nombre, uniformados carcomidos,
sin lágrimas, tristes culpables. Mientras
que en la sombría ignorancia por a
calle Santa Fe al tres mil, de
un Palermo con miedo y sin futuro deambulo
sin laburo como
nave alertada al
filo de la nada trasnochada una
familia cartonera prepara para
comer restos de otra separando basura y
en tanto los niños cenan de la muerte, sentados
en la vereda frente a un balcón engalanado hay
una paloma blanca que come de sus manos una
niña que me besa la mirada preguntándome
por qué es que no hago nada. Buenos
Aires, Barrio Norte, 30 de julio de 2003, 23,30pm Juguemos
a jugar que somos madres* Dedicado
a: Dr. M.A. de Boer, a nuestros hijos, a la sobrinita Suyahi, y a la
Memoria de mi ex alumna Muriel Dockendoss, desaparecida en Chile en 1974 Nacimos
personas. Como víbora que se atraganta con su cola, mujer hija única,
‘como Melpómene’, dijo mi padre devine
diosa de todas las tragedias, como mi madre. ‘Eres
una mujer hermosa’.Lo siento, capitán- pero nos hemos conocido un
poco tarde. Erguido, bigotudo, armado, pintoso, como mi padre. Soy
la Libertad, os lo repito, una bandera, soy senos, fui
marsellesa. Y
soy quimera, un hecho y mil palabras. Aturdida, histérica, un ser
cambiante. Hundidos
ya los dientes a patadas, soplando al viento los quijares y
bebida la sangre coagulada, rodeada de fieras amaestradas con su orina, su
semen, su ignorancia, sus cigarros.. . La
vagina que muerdes, pequeñito perroser que penetras como
un buitre, que cabalgas como a tu madre y la violas como
si fuera tu hermana, asesino, sin saber que tú eres también parte
del pueblo, gendarme, camarada. Un
número y violada: duerme, no llores, no te mates, mira volar las
golondrinas rojo
y blanco, y en el campo, recuerda, serás el humor reverberante, en
el lecho sonríe colina sin bastiones. Tu juventud nos daba la
esperanza. No
la llores, madre. Ella es estrella. Muriel:
en el despeñadero mapuche fuiste el fusil en alto, llamarada,
alumna, hija, tía, hermana, amiga, novia, esposa, compañera amenazada
entregada golpeada sucumbida, encima calumniada Muriel
acribillada. Regaron
los servicios con tu sangre, te entramparon, desnudaron, enlazaron, penetraron,
cinco, diez, quince, veinte, cien veces, asesinos blancos, vomitabas y
aun profanada, no delatabas, no llorabas, nada nos cambiaba. Gritaba
el golpeador, el gran dios de los genuinos zánganos, de
los colegas sin substancia, de los desarropados con miedo, el
dueño feroz de esa luz incesante con que trataron de desnudarte el
alma. No
nos fusiles, no nos golpees, ya basta, mataste tu inocencia, no
dejes que te escupa quien te mate; el amante te abraza, los
padres te suplican, el centinela tiembla, y cuenta: otra vez hasta
diez, y vuelas: eres otra vez paloma y rojinegra, vestida de mil soles. No
la embarace, no la roce, no la hiera, mejor mátela, Coronel, y la
embaraza, la
roza, la hiere, es una niña, gime, sangra, se abomina, y la hiena la
mata... Subiremos
otra vez las escaleras adonde el sol calienta, la primavera va desnuda, crecen
las sierras y los volcanes rugen, hablaremos de los partos, juntas las
manos jugaremos
a jugar que todas somos Madres. Porque nací persona. *
de mi libro-collage de pseudo memorias, en preparación: ‘Dulce de
Leche’ Canadá, February 2003.
Avanzas
aullando por
el camino de los musgos te
deslizas ligera: hecha
de plumas, vuelas Estaba
la cigarra mirándote
el cerrojo y
en mi mirada vaga se
proyectó la noche en
que llorabas en
que no oías en
que sólo penas contabas que
nos dolías. No
estabas y no estás ya
por un día: te han raptado las diosas y
lejos esta noche nos has dejado, yo repito tu nombre, te llamo: haz
de escucharlo... No
son penas del alma las
que mi amor sonroja son
pecados, mentiras, malos tiempos de
un pasado lejano y apenas olvidado. Por
eso, te reclamo. Por
eso y porque amo. Porque
es muy tibio el sentirme entre sus brazos y
quiero conjugarte entre los míos, y también a ti, arrullarte
con
las palabras y
el silencio de
estas manos.
Dedicado
al Director del programa de Radio F del Mar Don
Carlos Omar Bareilles, en Comodoro Rivadavia. Desde
todos los ángulos soplan
agudas, dulces, plácidas, sentidas,
esas palabras tempraneras que
nos abren, cual sol de primavera ventanas
a la zona, ávidas de
la Patagonia, de esa la patria toda y
más allá, Los Andes, y
aquí en mi pieza reflejan vida como
dos manos que se tocan, con
un sonido a veces melancólico porque
estoy sin estarlo y
soy sin serlo. Pero
aquí están conmigo, cada
una de esas palabras, cada
risa, cada patriada: esa
señora que explica su impotencia y
en su dolor espera urgente ayuda, ese
niño desnutrido que vomita hambre o
la presencia en ángel de las mellizas quemadas o
del padre que cuenta ese calvario, y
una maestra joven que alienta la jornada Ah!
esas dos chicas tan bonitas que
hablan esta mañana de
los niños más pequeños con
sus sonrisas suaves y
sus pelos lacios muy largos, aquellos
los que tal vez ocultan otro
escenario, y tal vez, sin decirlo, o
tal vez sí por fin, ese cansancio histórico de
saberse mujeres, y de ser aun de aquel segundo sexo... Y
los niños que juegan y
los señores que llaman, porque
sube el precio del agua, o
que protestan porque nos quieren llevar
al cura Don Luis justo
ahora que las cosas andan, mientras
el cerro se desliza un poco y
los santos que auxilian lo sostienen, y
los tangos que encierran en su sabor toda
la pasión y la belleza y su tristeza y
ese susurro de resistencia en
la palabra esperada que
resistirá, aun a la desesperanza. Con
la noticia oportuna el
policía enojado el
paciente cansado y
la mano tendida y
los ojos abiertos y
los sentidos todos puestos
en cómo estará el
tiempo, en lo que sirven hoy esa
comida, corran, que ya se acaba mientras
se va tomar un café se
va y
si no, conversa con sus bardos o
con las chicas naranjas, pero siempre
bonitas, aun en la mañana, manos
y voces y programa de todo un pueblo pueblo
de un mar risueño de
un petróleo en tormenta de
un cascabel de notas, surgido
de las muchas manos y
de las muchas bocas que
entibian nuestras vidas desde
la tierra nuestra esta
y cada mañana. Hablémosle
al director maestro ahora
que su madre se ha dormido nosotras
las mujeres amigas juntemos
nuestros brazos para
brindarle apoyo, amparo en
este nuestro día en
que como los demás todos, nosotras
sus oyentes mujeres oyentes recordando
a nuestras propias madres sus
oyentes mujeres, todas
o casi todas juntamos
nuestras voces tal
cual si fuéramos un
poquitín de madres. Mientras
se toma un cafecito, se toma lo
acompaño desde casa, me
tomo un desayuno, me tomo “todos
tienen la culpa, menos yo, viste”, de
las cosas que pasan. Es
por eso que yo no tengo pago, ni
medialunas, ni patria, pero
en esta mañana con
el rumor del viento le
mando lo que tengo con
este, todo mi amor de madre. Para el Día de la Madre en Argentina Primero
publicado en el Suplemento de Crónica Literaria, del Diario CRÓNICA,
Comodoro Rivadavia, 14 de octubre de 2003.
(dedicado a esa tierna mirada) "No
nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados,
vegetación lujuriosa. Pero quien habla en la habitación llena de ojos.
Quien dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen. Sombras sin máscaras.
Cúrame del vacío-- dije. ( La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que
ya no había cuando me encontré diciendo: Soy yo). Cúrame--dije". Alejandra
Pizarnik. CONTINUIDADES No
repicar ni en misa sin campanas. Las bellotas suben al árbol, las
ardillitas se arrullan en carnaval de hojas. Amigos sin rostros.
Promesas sin escuchas.{la esperanza se asilaba en la linterna. Supe que
ya no había luces cuando me encontré diciendo: Se ha hecho la luz. Y
ahora lo comprendo}. Mátame – usa esos versos cual palabras.
Por
eso me ha dicho que
no me ama por
ser ingrata abusiva irreverente
agresiva muy
egoísta a
más de manipuladora. Y
yo que creía que
era solamente porque
soy
ya vieja gorda
y muy baja más
bien fea evasiva,
soy dormilona y
rosarina. Mas
sin embargo dijo
también que soy solidaria
generosa valiente
como pocas Por
tanto es hasta posible que
me quiera sólo
que sería yo entonces un
producto espurio de la suerte una
mujer fuera
de serie: un
ser extraordinario. Pero,
eso sí, muy
resentida! Ay,
que mala especie: yo,
¡ P E
C A D
O R
A!
Isabel cascabel eres mi espejo
Yo
no sé si te burlas o
me crees y
no sé si te entiendo ni
me importa: pero sí sé que
nadie ha sido como eres así
de generosa con mis notas. Que
nadie se ha acostado al lado de mi sombra la
ha rozado y la cubrió de pétalos: pero sé que
estás allí y nos esperas, que
me llenas de gloria pasajera, que
me estimas, y que te quiero. Que
a mis cansadas manos matutinas le
hicieron un agujero las lisonjas y
que rompen de fuego mis entrañas cada
vez que escribirlo yo lo intento. Pero
vuelve, siempre responde, y oh! traicionero de
maravillas vuelve a poblarse mi tintero con
el pétalo de una de sus suaves notas una
canción suya, otro poema, un reto, y yo que
imaginas pues, que a mí me pasa, pues
si, dices bien...con mucho amor le espero. Y
aparece después todo de nuevo desgarradas
sus corbatas nuevas y
de nuevo le beso en mi cerebro con
perfumes de abril y con colonias de
abejas le persigo, le pican y sulfuran, y
me responde con un sol no hecho de rosas y
así evapora los saldos de la herida y
le digo lo que es verdad ahora: que
no más, que ya no le amo, que es para mí cualquiera, salgo
a las playas y me paseo altanera desafiando
a los siglos y su distancia todo
esto para esperar y otra vez, verlo retratado
en el filo de la aurora. Para
poder besarlo quieta y con él, sola en
el lecho de otro mar y de otra aurora cobijada
en tus palabras y tus pinturas me
duermo en su retrato hecho fantasma, sintiendo
que me ahoga su cerebro sabiendo
que naufrago en sus misterios y
así me encuentras, vestida de argumentos, sigo
vacante y sola, y me arrullas con
tu carta en las mañanas renaciendo
noche de día hecha
aun un ovillo porque
le oigo y sé que cuando
se
cepille los dientes esta mañana. seré
yo su sonrisa y suya mi boca, y
tu estarás sonriendo
en el Levante, con nosotros, porque
tuya es
tanto su amistad, como
te doy la mía.
Dedicado a quienes cuidan de otros / as ¿Quién
cuida del cuidador y sus palabras en
esa tierra inédita del tiempo, sin mañana? Está
solo con esa brújula gigante que rueda sin espacio en
ese lugar ya vacío de esperanzas, mientras
suena aquella aterradora sinfonía de
su vida enterrada entre fantasmas ¿Quién
le procura, siquiera quien lo aspira quién
suaviza las penas en su alma, aquel
lugar adonde se abandonan las palabras y
queda solo con la verdad desnuda, porfiada
y fiera y su conciencia impura? ¿Quién
al mar lo siente como musa y
a su risa la percibe como música? ¿qué
es aquello que en la emoción se agita y
en la lava del día la restinga evapora mientras
a la sombra de ese molino lora? Qué
si no el sonido de una gigante caracola matiza
de lágrimas el pasto para
que no las oiga al alba. Solo
las lágrimas cuidan al
cuidador de los cuidados. 13 de septiembre 2003.
te
pensaba subiendo
len ta men te y
haciendo de mil notas un poema comentaba la
mira, se acerca a sus pecíolos los
traga, uno por uno, cada
periplo de muerte es su deseo cada
seno su llaga Amor
AMOR amor amar ama a la NN y
después con sus cadencias de sonatas y
esa frescura de lavanda en cada pétalo y
el cielo vuelto aurora, mientras suma y
la copula y
yo les miro y
les sonrío y
me retiro sortilegio
de olas abren
las puertas los
heraldos hambrientos de
un ser sin hora. y
tú no sabes ¿O
sabes? por
que yo quiero y
tu no sabes ¿O
sabes? por
que te odio: será
esta pena vagabunda de la aurora será
esta quietud temprana de mis sábanas, será
este mi hábito de esperas? Será
todo tan perfecto porque
tú no estás o estás con otra que
entonces yo te amo/ O
será, me consuelo, que me dejas adonde
quiero estar, poblada
estoy de espejos vivenciada
en un castillo acompañada esta
soledad tan tiernamente poblada de
recuerdos y siglos de la historia. ¿Como
llegué yo a esto, cómo a quererte como
al agua, transparente y claro? ¿qué
es eso fiero pero aun en mí que
creí amarte tanto? ¿es
cansancio o hartazgo? ¿es
el sexo deseo o es patraña? me
recito mis versos renacientes len
ta men te me desnudo y
así te amo. Gales,
Atlantic College, 2003
Sonrisas de una mañana de tinieblas Egoísta
: el cielo cuando se enmudecen las estrellas Agresiva
: la noche cuando el cielo se hace agua Ingrata
: la rana cuando se bebe el agua del estanque Manipuladora
: la fricción del pecíolo sobre la abeja Generosa
: la soledad de una flor en una copa Extraordinaria
: una mujer que se desnuda ante un rosa Irrespetuosa
: la fragancia del heno en la cachaza Abusiva
: la verdad dicha por una voz amiga Valiente
: que con la tapa se mantenga caliente Generosa
: la olla con ravioles hervidos Solidaria
: la ola con los pingüinos cuando nadan porque están despiertos Silencio
: el cajetear de los sentidos Tortura
: una sorpresa encerrada en un caja Fatiga
: la verdad por afuera y en la vida Cansancio
: asomarse a la ventana de las cosas Corbatas
: sinfonía de notas sin acordes Dulzura
: el ruido de una pluma que se cae Muerte
: destellos de una vida que se abre Sencilla:
la vida si se aceptan sus mentiras Mujer
: cada una de las letras de su nombre Extraordinaria
: una hormiga borracha que sin embargo labura 2003
Entera figura hasta en mi sepultura Tu
sombra es de un verde puro y de amapolas, tu pluma: Tu
sombra huele a canelos cuando cabalgas entre fuegos: Tu
sombra sabe a escondites y amarguras ya domadas: Tu
sombra es de un verde claro, toda teñida de amparo: Tu
sombra piel matutina sopla a las nubes, rompe el cielo: ¿Sabrá
siquiera tu estampa que
ella habita en mi corola y
se ha quedado dormida porque
le corte la cola? Ay!,
que cosas tiene tu sombra que
me envilece y embriaga, aunque
huela como que a pétalos que
se han secado en las ramas. Epping, Nov. 2003
Que la vida es triste si no la vivimos con una ilusión Y
vaya esto en prueba de como me estimularon vuestras opiniones (Isabel,
Cherie y Francisco José... para proseguir sonriendo) QUE
LA VIDA ES TRISTE SI NO LA VIVIMOS CON UNA ILUSIÓN Dedicado
a mi ex amigo más intimo, el pluridimensional Como
una medusa que se substrae a los cánticos de peces de espada y cuernos como
una malvada harpía mecedora de sueños que mueren en
la playa y sus olas con
una ilusión desarropada y
un martillo sin hoz y una mañana sin calandrias como
un marco sin cuadro y
un cuadro sin rebojos como
una mancha de plata en un espejo roto en
una esquina negociando mis sueños y
en la otra contándole los años a ese árbol en celo como
una lámpara que se revuelve en espumas y
un tren que camina y un elefante que salta con
toda mi joroba me
he sentado he
escuchado he
decidido he
renunciado a
decir tu nombre sino en sueños y
helo aquí, tempranero,
tu
nombre me ha despertado una
vez más con
su porfía y
tu locura esta
mañana. 28-10.2003
Cuando
el cansancio se suma a la jornada de
las prendas azules sin el blanco, ¡qué
vendaval sombrío recorre las paredes impregnadas
de olvido y
sin venganza!... Cuán
escuálidas es la estepa y zigzagueante la
colina que nos une a la esperanza, qué
trunca está la risa pirateada y
el despertador cuán vacío quedó
sin todas tus nostalgias. Qué
triste pareciera ser la calma cuando
el pecho se ahoga de fragancias. Qué
lejana la muerte peregrina cuán
alada la noche encapotada: ¿qué
busca la sonrisa que aún lo valga? un
plato de comida y
una daga. 18 de septiembre 2003
Asidas como en mortaja, carnaval de penas blancas Dedicado
a Manu de Boer y a Buenos Aires en primavera. Suben
bajan vuelan solas. Como
el rumor de las hojas piensan sudan se
idolatran caen. Como
el dolor de las rosas duelen suenan bailan se
columpian mientras
pasan por
la ventana vacía paladar
de penas rancias por
la ventana tardías. Como
el sabor de las cosas en
el pasar de las horas. añejadas limpias amargas y
ajenas. Como
el hornero en la rama solas quietas puras ocres taciturnas caminantes y
muy cálidas. Como
el vapor del barbero cuando
retiran el agua suben y
bajan encogidas se
estremecen como
hace el pasto en la parva. En
bienvenida de agujas y
en pesar de penas blancas bajan caen duermen corren ruedan abrazan pasan se
avalanchan. Como
el correr de la vida danzan
su danza macabra los
versos que me has pedido ya
no quedan en las ramas. caen corren se
entrelazan callan. Como
manzanas maduras que
ven pudrirse la zarza. Fueron
tu guiño y mis
ojos fueron
tu tiempo y mi
olvido el
viento las volvió esquivas errantes Como
sueños agotados. Cuando
soñadas sus
penas fueron
las mías y
mis ansias sus
palabras fueron sus
manos aladas: su
sonrisa fue
mi máscara. Carnaval
en armonía silencio
de penas blandas, sonrisas
de las gaviotas cuando
se lanzan a agua, su
murmullo en mis palabras festival
de penas blancas. Londres, 2003
Invitación a jugar a poetas del foro Y
que sí en esta noche sedienta
de verano de
avatares absurda juntamos
todas las manos para
saltar la hoguera? Y
que si nos brindamos miradas
vagabundas nos
damos guiños de hambre y
dejamos bambolear las caderas saltando
los pedales? Y
así la noche pasa serena
y pasajera y
así la luna brilla y
la mañana escapa jugando
con frescura y
mi cabeza descansa junto
a vuestra ternura? No
seria fantasía el duende que
aprisiona el alma en
un suspiro, el hada que
acompaña con sudor de
matrona dolorida, la tormenta esperada
que resbala en los cuerpos juega,
salta, brinca, nos cobija con
calidez de hermana. Juguemos
a la ronda que
el viento nos alcanza la
Sohar come a las uvas y
el zorro domestica al
ogro y sus esposas para
que Caperucita vaya a
recoger medallas del cofre de
su abuela para un soldadito que
se negó a tomar las armas.
Jouissance? Partimos Hablando
sin propósito. Recorriendo
senderos paralelos Nos
volvimos dos espíritus corteses. Me
convertí en un hombre Y
lo deseé en mis venas. Pero
no pude llegar a convertirme En
el desacierto amado por el otro. Mi
cariño era para él ‘una lección’ de amor apetecida Y
mis manos vacías no bebieron en las suyas sino al viento. Al
suyo no lo entiendo: Para
sentirlo, necesitaría primero hacerme mía. Como
serlo?... Con
sólo sus silencios Sus
palabras. Tus
palabras ‘Son
sinceras ‘Son
respetuosas ‘Son
bien intencionadas Pero
mágicas Palabras. Que
bellas son tantas, todas juntas, esas palabras Son
lo que quiero Porque
las puedo tocar Con
suavidad Pasión Con
mucho llanto Y
darte así las gracias a tu existencia 'por
recobrar la mía'. je Ej.
Apostasía
de la pérdida de la lujuria: di tu renuncia y vuela
Mírate en
el espejo de las horas desnúdate en
el centro de una plaza antójame como
un zorro a las uvas suéname
toda
vestida de arcángel simbolízame sin
un pan bajo del brazo sublimízame en
espacios militantes y
luego desnúdate y
ámame. Serás
ese rió que renace en las piedras ya agotadas, manantial de temprana
cordillera, una azucena del alba, el perejil de mis males, tormillo y
harina tostada, lechuza de temporada, medialunas con tostadas, tango de
la barra brava. Amor, mi amor, te estoy esperando, como el ñandú a la
pava. Te haré cepillo de la espuma, limpiaré la historia como alguien
que la engrasa, y en un castillo de naipes, habrá un plumero gigante:
te veré detrás del agua, no gozarás mucho en tu cama, porque estarás
conmigo siempre, soñando junto a la parva o para el caso, gigante,
envueltito entre mis sábanas, restinga de las vaginas que callan.
Voy
buscando huracanada
y ola bebiendo
del vacío como
en mi sombra y sola castañuela
de suspiros coros
de abuelos transparente
en mi anhelo buscando
ese presagio en
otros cielos.
Lo
anticipa en su monotonía el cielo negro lo
esconde tras de sus hojas una rama, se
extiende sobre la pradera y cae en los llanos alargando
su brazo hacia el ocaso se
fragmenta en la lluvia que no cae y
cuando el sol al final lo inunda todo flota
en mis manos colorido y claro expandido
en el silencio y contorsiona el
paso de una nube demorada para
luego quebrantarse, somnoliento prometiéndome
un beso trasnochado se
acomoda en mi puño como hermano el
primer arco iris de la tarde, y
en su espejoso brillo me
despido así al desnudo de otro verano.
Como
una planta rota
que
se quiebra en la base suspiro
con
cierto alivio las
penas del mañana. Calandria
del olvido me
levantas sábanas
sin hojas me
pueblan lágrimas
sin sonido me
guardan y
me ducho de cuentos de
historias y de fantasmas y
te beso desnudo debajo
de la parra y
me inunda y
me prodigo y
me acecha y
me estruja y
me sonrió en
tu boca ya
sin dientes ya
con labios que
no tocan con
sonrisas que
no saben sino
besar a otras. me
levanto me
saludo me
reparo ahora
que te he dejado ahora
siento en tu boca que
ya no soy yo tu otra!... Buckhurst
Hill, Callejuela Real de la Abejas emiliadas,
18.9.03
No
me quieras paloma ni
en tu aurora pasees
por mi cuerpo tu
ternura. No
me sientas fugaz en
las mañanas ni
en tu alcoba me
mires con dulzura. No
me nombres fugaz ni repentina tu
que de sombras adornas mi estadía porque
solo de penas entiende tu premura y
de abandono suena en tus manos la bravura. Sólo
estás porque mueres cada
vez que miras al sol en las montanas y
porque a todas tus muertes prematuras les
ríes con pavor por sabrosura. Yo,
excluyente. Tu,
conspicuo sombrero
de la luna enlutado calambre
de
un espejo marchito
unicornio
azul trocado
en blanco. Sucio
huracán del tiempo Sin
memoria. Poemas
de ©Marta Zabaleta, compilados por la autora, Londres 5 de agosto 2004
Dr
Marta R. Zabaleta |