![]() |
Mañanas de yema Lloró
un rato la amargura, la rotura del mundo que acababa. Se llevaba la
marea su arete compañero. La crítica verdad de cotidiana, hermana en
los hallazgos se iba por un puente tan lejano que dejaba hiel de pena
rezumando. Propietarias de infantiles torceduras, de mañanas
charlatanas, aprendizas dos a dos de espejo y techo. Se
apartaba por amor lo que en amor se registrara al nacimiento. La
clara de dos yemas se rompía se partía ese cordón como de madre. |