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Llamas

Corrió desesperadamente y se perdió en la espesura del oscuro bosque, la noche lo cubría todo como un pesado bloque impenetrable, el silencio era aterrador y ella solo corría. No dejaba de mover sus piernas intentando escapar del fuego que la perseguía y la atormentaba. Huía desenfrenada, atravesando ramas y la sangre brotaba con su color brillante que se iluminaba con la lumbre que se acercaba cada vez más rápido. El humo la ahogaba, pero sus ganas de huir eran tan poderosas que las espinas en sus pies y en su piel no la dañaban lo suficiente para detenerla. El sonido de las llamas se tornaba insoportable y ensordecedor, se acercaban a ella como incandescentes aguas danzantes que derribaban todo cuanto a su paso aparecía. 

Se detuvo. Ya no podía escapar, estaba en medio de una orquesta y maravillada comenzó a danzar con su incinerado amor al cual había tratado de dejar atrás pero le fue imposible pues las llamas, los consumían ahora a los dos. 

Su intento de librarse de él había sido inútil.