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TESOROS DE LA TIERRA Y EL CIELO
Solìa arropar la tarde,
guardarla con amor, tras las bancas,
entregar mi boca,
a la clorofila dulce de tu imagen.
Semi desnudo,
tiñèndome de hojas la mirada,
agitaba mis brazos al son de la alegrìa.
Cavaba hondo,
hundiendo mis manos en la tierra,
intentando en vano,
tocar el rìo tibio de tus labios.
Y tù, te ahondabas màs
negàndome, altanera, tus maduros frutos.
Morìa yo,
atropellado por las ruedas de la noche
que pasaba molesta,
levantando los muros espinados de tu ausencia,
allì me recostaba,
a herirme con tus manos la garganta.
Crecía,
abriendo heridas en el aire,
susurrando cantos matinales,
buscando los dorados tesoros de la luz.
Te tocaba,
por entre los rayos de sol,
travieso, yo te tocaba.
Amaba los parques
que empezaron a amarme derrepente
me prestaron sus raìces,
pero el otoño del amor,
una ponciana suicida se llevò
Donde estaban los piratas?
por sobre olas de viento
los pàjaros nadaban a buscarte,
Corsarios del cielo caìan
por sobre toboganes de luz
hasta tu barca.
Pero tù no veìas,
mis ramajes estirarse hasta romperse,
ofrecerte mis frutos hasta secarse,
torcer mi tallo hasta caerme.
Tù no veìas,
los tesoros de mis manos oxidarse
enjuagados en el vaso de tu oro.
El àrbol ama los cielos
el pàjaro detesta los suelos
tu palacio de oro,
mis sucios pies no han de pisar
caerè un dìa
seco el alma he de llorar
vacìo los parques verdes
en que tu amor solìa jugar.
He muerto,
alado tesoro del cielo
que un dìa, simple àrbol
me hicieron codiciar.
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Cincel en mano, y el silbo a flor de labio, como humilde escultor de montañas, a tu llamado acudo para labrar la piel de la roca.
Quien pudiera esculpir mi abrazo en el rostro frío de una lágrima, o levantar la arena seca para construir rascacielos en vuestras manos.
Pero, hormiguero de rincones en escasez, tejiendo en la boca un hilo de aire, desaparezco, arrastrando mi largo rabo en la madrugada...
OLEO EN ARENA PARA DOS
Entre dos copas de un vino añejo
y la noche que quieta les acompaña
En la mesa detrás de una ventana
sonrientes charlan Mabel y Juana.
De los océanos y la Reyna España
de los celos y el ocaso en Zipolite
de los viejos y los niños de la casa
de las alegres Fallas Valencianas,
a las palmeras en contraluz de Sullana.
Mabel, jugando a enderezar la lluvia
que inclinada cae sobre la ventana
Juana, buscando servilletas blancas
para dejar sus poemas en la carta..
De amistades sinceras, la ventana
estirando su mejilla ha logrado
capturar a su vez al sol y la luna
que, sonrientes, juntos se han quedado.
Ya son las diez, o la una tal vez
pero la loca noche ha girado
una vez más todos sus grados
En qué arbol se enredará la luna?
Luego de risas, de juegos y bebidas
La lluvia recta y los poemas de pago
Un mozo con la cuenta ha llegado
Más, con locas risas de niñas traviesas
al escuálido mozo han sonrojado.
Alguien pasa,
Seca la ventana
se lleva el sol y la luna
Y en sus huecos quedan,
Dos relojes con las dos de la mañana.
"GRACIAS, HENRRY, POR ESTE PRECIOSO REGALO"
.
Mabel y Juana
VUELO
He volado,
agitando el aire bajo mis brazos.
Lo he logrado.
He atravesado
la puerta de aire sin tocar,
o la he derribado.
Hermosa sensaciòn
de desgarrarme de mi sombra.
Sin sangrar.
Rota la cadena
en su eslabòn màs robusto.
Sin crugir.
Adiòs sin amargura.
Quedarse la sombra en mis zapatos
y al mediodìa,
mirarla,
Maravillada,
horizontalmente,
atrapada en el suelo.
Ya para siempre:
Libre.
¡Oh, poderosas manos
que me sostienen
tendido,
como en un ritual
sin sacrificios!
¡Oh, lazo de aire
donde resbalo
suavemente
sin lastimarme!
¡Oh, pàjaros hermanos
que me dan la bienvenida
a su alto mundo
de caminos libres!
Sòlo queda:
Soñar
la transparencia
que mate mi sombra.
Sòlo eso.
Pronto
Clava
dibuja fieramente
cada punto de tu imagen.
Astilla el viejo espejo
hasta lograr tus ojos.
Y con tus dedos rojos
dibuja
suavemente tus labios.
Ya, despuès,
¿quièn dudarà de tu hermosura,
ciega?
RAQUEL
VISTE DE ROJO Y NEGRO, Y LE QUEDA PRECIOSO
--Poema para ser escuchado por ella
mientras se viste provocativamente
frente al espejo--
Espera a que la ciudad oscurezca,
como tragada por un agujero,
y sal desnudo hacia el centro del campo
a encender menudas briznas de yerba.
Mira la brillante danza de espadas,
tratando de vencer al firmamento,
mira el travieso zigzagueo del fuego
cortando el azabache terciopelo.
Fìjate en el lìmite de la llama
el èbano y el rojo entrelazados,
fìjate en aquel beso acalorado,
hermoso concierto de fondo y forma.
¡El infierno no puede ser tan bello!
(Envidiables demonios bien sentados
contemplando el arder de yerbamalas
y el crepitar de sus delgados tallos
al galope del calor por sus vasos.
El carbòn conquistando la madera,
hojas arriba de arbustos cansados,
avanzando por ramas empinadas,
el ardiente rìo de volcànica lava)
Y si en vez del delicado arbusto, ella?
y si en vez del centelleante fuego, tù?
y si la noche infinita, tu pecho?
y si la luna roja, su corazòn?
Imagina tù, la forma perfecta,
ahora que el fondo permanece intacto,
tal vez Raquel, hecha de flor de luna
o su angelical rostro tallado en sol.
Vine a este mar
a quedarme callado,
a oir arder el verbo
en la brasa de tus labios,
en el silencio incendiado
alzas mi nombre en llamas
y en delicadas notas
mi tristeza apagas.
Dama del mar encantado
que emerges misteriosa
y me seduces con tu canto:
¿es la hora de mi muerte?
Soy el arcàngel guerrero
de espejeante espada
pero herirte no puedo
Dèjame blandir mi sable
y escribirte en el viento
cuadernos de "te quieros"
Y despuès
heridos de ternura
recorramos de la mano
la gran avenida submarina...
Página personal de Henrry G.Zavaleta:
http://http://www.mispoemas.com/HenrryZavaletaR/