
| Durante cuatro días, con sus cuatro noches, Valencia se convierte en un derroche de sensaciones para los sentidos. La música, la luz, el colorido de los monumentos falleros, el ruido atronador de las tracas, la vistosidad de los falleros, vestidos con sus trajes típicos, el multicolor perfume de las flores en la ofrenda a la Virgen de los Desamparados... conforman en conjunto, una fiesta que ha conseguido trascender mas alla de nuestras fronteras, hasta ser conocida en prácticamente todo el mundo. |
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JJoaquín Sorolla, uno de los pintores valencianos, más conocidos y apreciados universalmente, también se vió atraido por la riqueza y suntuosidad del traje típico valenciano, un atuendo que, en el caso concreto de la mujer, alcanza a ser todo un ritual en cuanto a su colocación, comenzando por la confección del peinado, que se compone de un moño posterior a la altura de la nuca y dos rodetes que se realizan a ambos lados de la cabeza, para luego colocar el aderezo de peinetas y agujas, siendo esta la parte mas laboriosa y que más tiempo ocupa, pasando posteriormente a la colocación de las medias, enagua, corpiño, falda, manteleta y delantal.. |
En la gastronomía típica de Valencia, además de la famosa Paella Valenciana y el "all i pebre", se encuentran los buñuelos, que en estos días se pueden degustar en cualquier esquina de la ciudad y que elaboran las "buñoleras", auténticas artistas en la manipulación de la masa, con la que consiguen confeccionar unas delicias para el paladar. Como recomendación personal, les aconsejo los buñuelos de calabaza. Estas delicias se acompañan de chocolate a la taza, caliente y espeso, y son el desayuno ideal, tras una noche de vigilia y fiesta. |
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Los monumentos, en un principio se realizaban con madera y cartón piedra, y durante un tiempo los "ninot" o muñecos que componen su base, se vestian con ropas auténticas. En la actualidad se utilizan también otro tipo de materiales. Los monumentos sirven principalmente, para la realización de críticas a la sociedad, en todas sus vertientes, y siempre en clave de humor o sátira. Antiguamente, estas críticas iban dirigidas a asuntos relacionados con el barrio o las calles en las que la falla era plantada, pero desde hace ya muchos años, se recrean en todo tipo de situaciones, tanto nacionales como internacionales, a las que siempre se les busca el lado cómico o, como decimos aquí, socarrón. |
Así mismo, la iluminación de las calles, forma parte importante de las noches de Valencia que, con ella, se ve lujosamente engalanada, para deleite de los paseantes. |
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Y por supuesto los Castillos de fuegos artificiales, que en estas tierras llegan a su máximo exponente de colorido y calidad artística, así como las "macletás", verdadero concierto de estruendo pirotécnico, con explosiones que van "in crescendo" hasta alcanzar decibelios de auténtica adrenalina. |
La fiesta termina en la noche del 19 de marzo, con la "cremá" de las fallas. En esa noche, según cuentan quienes la han visto desde el aire, Valencia parece arder por los cuatro costados, mientras doce meses de ilusiones y trabajos, suben al cielo en forma de espeso humo, y los falleros, auténticos artífices de la fiesta, disfrutan y festejan el momento, mientras comienzan ya a pensar en como hacer que las fallas del próximo año, sean mejores que las precedentes. |
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Y es que las fallas son un cúmulo de acontecimientos, que se celebran durante cuatro días, al menos de forma oficial, pero que conforman el esfuerzo y las ganas de conservar tradiciones, que durante los doce meses del año tienen ocupados a una gran parte de la población, que se reune en los llamados "Casales", para crear una fiesta que ha llegado a ser visita indispensable para todo aquel que desee conocer las maravillas de las que es capaz el hombre.
Sirva esta pequeña exposición, como homenaje a todos los que dedican su trabajo diario a realizar las maravillas que en estos momentos se estan "plantando" en las calles de mi ciudad, Valencia.
15 de marzo de 2.002 (1,38 a.m.)