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Índice

Elena Lerate

   Algún día

   Infierno

   Adiós

 

 

 

 

   

 

ALGÚN DIA

Mi muerte a de llegar serenamente
quedará sin terminar un gesto altivo
plasmada como un rictus mi sonrisa
y sin sonido en el aire una palabra.

Quiero morir un día, cualquier día,
un día ordinario sin festejos,
para que puedan olvidarlo pronto
aquellos que me amen y me lloren.

Subiré a la barca que me espere
a navegar los mares partirá serena,
en su estela de espuma lavaré mi vida
y llegaré a destino tan pura como un niño.

En el puerto final han de esperarme
los rostros añorados de mis padres
el amor del hombre que cobijó mis besos,
los amigos que hicieron de mi un ser mejor

Y Dios, que al fin me tenderá los brazos...

 

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INFIERNO

Según se va acabando mi camino
voy cambiando mi opinión sobre el infierno
tengo muchas dudas de tizones y de fuego,
otra teoría va mordiendo mi cerebro.

En mis noches me asomo al precipicio,
aguzando los ojos de mi mente
contemplo un panorama pavoroso,
un lugar con seres que no tienen esperanzas.

Es un hoyo profundo de oscuridades insondables
donde vagan siluetas incorpóreas
ciegos, sin sentimientos, sin sonidos,
no hay alaridos de almas quemadas por el fuego.

La amargura los une y los separa
porque tienen la convicción despiadada
de saber que jamás verán a Dios,
sin un posible final para su infierno.

Por largas noches de silente espanto
atisbo ese lugar de eternidad macabra
y me estremece el llanto al comprobar
que esas almas condenadas al sin Dios

solo saben que no hay entre ellas un poeta,
uno solo, que les suavice tanto horror
y cuando levantan sus deformes rostros hacia mi
en doloroso silencio me suplican un poema.

 

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ADIÓS

Te entrego mi perfume de jazmines
enroscado en el aroma de tu cuerpo
para que nunca olvides este final
en que somos dos para un adiós.
Fuimos estrellas que en la noche
chocaron en el cielo del olvido
tus ojos me reprochan la amargura
de este decirte una calma despedida.
Que te quise?, es cierto que te quise,
pero el sentimiento no alcanzó
para verlo crecer y ser amor.
Solo tuvo el egoísmo del querer,
la arrogancia fatal del esperar
sin la humilde generosidad del dar,
ves, ya todo está acabado
todavía te escucho respirar
y ya ni siquiera te recuerdo.

Con todo cariño y admiración de mi corazón.
Elena


Email #5

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