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EL MAR*
El mar, insondable y majestuoso,
Coronado de blancos penachos
Que besan las ardientes
Y doradas arenas de la playa,
Con caricias suaves,
Egoístas, prometedoras.
El cielo, hermosamente misterioso.
Siempre tan cerca
Y siempre tan lejos.
Y el sol grande,
Tan grande como siempre,
Rompiendo la armonía del azul.
Al cual no puedo mirar
Y sólo percibo en mi piel.
Mis pies desnudos
Corren hacia los médanos del tiempo
Buscando la frescura de los recuerdos,
La dulzura de un beso perdido
En los rincones del sentimiento.
Al extenderse mi cuerpo
Bajo las sombras del miedo
Se escucha en el aire
Un grito en silencio.
Y al apagarse el eco
De mi voz incolora
Sólo escucho del inmenso mar
El lamento.
Mis lágrimas se fundieron
En el mar inmenso,
Insondable, majestuoso.
Miré al cielo aterrada
Por su hermoso misterio.
Quise tomar el sol
Con mis manos
Y llevarlo a mi lado eternamente.
Pedí ayuda a los ángeles,
Quizás al infierno.
Nadie vino. Estaba sola.
Sola... con mi miedo.
IR A TU ENCUENTRO*
Ir a tu encuentro
Sentir tus manos
Sobre mis senos
Vibrar por dentro
Besar tus labios
Con desenfreno
Habitar el centro
De tus largos brazos
Abrigo de invierno
Ser mujer plena
Mirar tus ojos
Espejo abierto
Flotar en tu aliento
Navegar en tu mar
Emboscada del tiempo
Perder el rumbo
Encontrar el sendero
Robar tu alma
Tenerte entero
Sentirte mío
Único y eterno
Amarte y que me ames
¡ Eso quiero!
LA SORPRESA*
Lengua marina llegando a mis playas,
horadando la piedra en busca de cuevas profundas
que encierran el misterio y el fuego de mi alma.
Manos llenas de viento que me empujan,
me arrastran al desierto poblado
de gaviotas, de soles y lunas en pugna.
Boca despojada de egoísmo,
sobre mi boca ansiosa de mares nuevos
de nuevas riveras, de nuevos abismos.
Y tu voz, rumor de brisas matutinas,
susurrando un poema, inevitable y fugaz,
como lamento de saxos y sordinas...
La sorpresa nos atrapó a los dos...
Buscábamos lo mismo...
Vos a mí, y yo a vos.

UNA
PESADA AMARGURA*
Una pesada amargura cae sobre mis ojos.
Cristalinas lágrimas danzan en mis mejillas,
al compás del llanto, que flota en la brisa
como una música triste y monótona...
Sólo la sombra de mi figura cansada
es proyectada por la luz mortecina
de mi tarde interior,
esa tarde que hoy se cubre con un manto de duelo,
porque ha muerto una ilusión...
Era esa que guardaba, con celo,
en mi vientre y en mi corazón.
Era ese hijo que esperé con tanto anhelo,
ese que besaste cuando me besaste a mí,
ese que llevaría tu nombre, tu risa,
tu sangre y nuestro amor...
Una pesada amargura cae sobre mis ojos,
Ya no tengo lágrimas,
sólo me queda el dolor...
BUSCANDO EL CAMINO*
Te encontré en la esquina de mis sueños,
a punto de doblar hacia el olvido.
Tenías las manos trémulas de pasión adormecida,
y los ojos como pájaros volando al infinito.
"Piedra libre" me dijiste,
dejándome al descubierto de mi propia soledad,
invitándome a jugar junto al aljibe de los recuerdos.
Sentí que tu ternura me abrazaba
y entonces me permití el regocijo y la locura
antes de seguir mi camino interminable hacia la nada.
Y volé, no, más bien volamos juntos
buscando panacea para tu tristeza y la mía.
La encontramos en nuestras bocas, audaces y resecas,
en el abrazo y el olvido fugaz de otros besos,
en las caricias suaves, en aquel abismo profundo
al que te dejaste caer, derramándote en estrellas.
Explotó el arco iris para regalarme tus colores
y mi voz, como un trueno, grabó tu nombre en la eternidad.
Te fuiste. Tormenta del cuerpo, angustia del alma.
Yo seguí mi camino hacia la nada,
en la búsqueda desesperada por encontrar la paz.
POR
TI*
Mi cuerpo despliega sus alas.
Vuelo.
Mis alas envuelven tu cuerpo.
Tiemblo.
Tu cuerpo penetra mis sentidos.
Siento
Tu aliento en mi cuello.
Espero.
Tu sol se desgrana.
Grito, gimo, lloro, río.
Explota el universo.
AMOR VORAZ*
Sed, calor, tempestad;
Inercia irreparable, volcán.
Deseo instintivo ó quizás
Deseo animal.
Cuando te veo o te pienso
Cuando penetras mis secretos,
Te siento salvaje y voraz.
Luz incandescente,
Cegadora y fatal,
Anulas mis neuronas
Sin dejarme pensar.
Solo siento, como paloma torcaz,
Que abrazada a tu cuello
Comienzo a volar.
No eres mi puerto seguro,
Sino el viento que me empuja al mar,
Torbellino de amor y delirio.
Te odio. Te amo. Por siempre quizás...
EL
CREPÚSCULO*
Atravieso un campo desierto.
Hundiéndome en la tarde.
Rodeada de soledad.
Acompañada por el viento
que me empuja al infinito.
El silencio es total.
Casi, casi, escucho caer la tarde.
Parecería que solo esto es el mundo,
y así el mundo es mío.
Voy hacia la nada y para nada.
Camino y cuanto más camino,
más me hundo en la tierra
de los pensamientos e ilusiones lejanas...
Se que a algún lugar llegaré.
A una gran ciudad
– Otro desierto lleno de gente –
Tal vez a la muerte.
-OTROS
POEMAS-
CORNISA DE ESPANTO
Me empuja la brisa
a la cornisa del llanto.
Miro el abismo,
no me atrevo,
giro,
huyo,
escapo.
Busco el camino
bordeado de golondrinas,
de espejos rotos,
que me lleve,
me acerque,
me detenga
en tu mismo espacio.
Oigo tu voz.
La luz que emanan tus manos
me guía,
me eleva,
me incita
a seguir caminando.
Espejismo frágil
que se rompe
al oír
el suave aleteo
de un pájaro.
De nuevo la brisa me empuja
a la cornisa del espanto.
DUENDES
Duendes medievales te acompañan,
caballero de la rosa y la sonrisa,
yo, doncella enamorada,
busco tu recuerdo sin ninguna prisa.
El druida olvidado no adivina
futuros pormenores en el vuelo
de aquel cuervo sin graznido que atraviesa
embalsamado nuestro oscuro cielo.
El bardo con su canto estremecido
cuenta historias de amores olvidados
yo, perdida entre leyendas,
armo tu recuerdo destrozado
Brumas del pasado me acompañan
en la lucha por alcanzar el esplendor
de aquel tiempo de inmortales almas
aquel tiempo en que te ofrecí mi amor.
Se van los duendes traviesos del pasado
llevándose en su huida toda mi alma
yo, me escondo en mi armadura
mi corazón, recupera su calma.
LA VUELTA
He vuelto a tí,
a estos lugares de
juventud e inconciencia.
He vuelto a tí,
mi viejo barrio,
a empaparme
de la perdida inocencia.
Pero vos también cambiaste
te hiciste viejo,
con heridas,
baches en tus calles,
grietas en los muros,
árboles secos
e ilusiones perdidas.
Ya no está la niña
de colita y pecas
que atrapaba mariposas
en las horas de siesta.
Ya no está el jazminero
de Doña Severina
que aromaba la brisa
y aquel beso a escondidas.
Tampoco está aquel,
el primer amor de niña,
se fue temprano,
se lo llevó dios
demasiado a prisa,
sin darme tiempo
a pedirle perdón,
o regalarle una sonrisa.
He vuelto a ti,
mi viejo barrio,
a encontrarme conmigo misma.
No me encuentro,
regreso al laberinto
de mi presente
sin hallar aún la salida.
LLORAR
Llorar un río de lágrimas rojas
que inunden mi alma
que inunden mi cuarto
y moje mis tobillos.
Llorar.
Llorar con ganas,
y mezclarle al llanto
miel y ajenjo,
los sabores de mi boca.
Llorar.
Con un gemido calmo y silencioso
para que no despierten
los pájaros en sus nidos.
Llorar.
Tal vez llorar a gritos,
sin secar mis lágrimas,
y formar un lago azul
para que los cisnes
lloren conmigo.
CAMINAR TU CUERPO
Quiero caminar tu cuerpo
con mis ojos,
con mi lengua,
con mis dedos.
Recorrer uno a uno cada poro
que transpiran
sudor
y deseo.
Sentir tu boca,
tus labios calientes
en el valle
de mis senos.
Quiero besarte entero
los ojos,
los pies,
el pecho.
Y atada a tus alas de gaviota
recorrer tus cerros,
inventar el fuego,
y un nuevo sendero,
que te lleve a la húmeda cueva
donde se esconde
el gozo
certero.
Nadar en el río
de tu cuerpo
hacia tu orilla
de brillos fugaces,
o amores eternos.
PREGUNTAS
¿donde apoyas tus huesos cansados
ahora que no tienes las lunas de mis senos?
¿En que ojos se reflejan tus sueños
que fueron míos por tan poco tiempo?
Pájaro azul, de quebradas alas,
¿que brisa otoñal acompaña tu vuelo?
¿guarda tu alma nostalgias viejas
o las has perdido en caminos nuevos?
Le pregunto al mar, a la tierra, al cielo:
pero sólo me responde la tristeza,
con su silencio
Podéis
escribirle a:

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