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SÚPLICA
Mis manos, al igual que mis ojo
Se elevan a Ti suplicando.
No permitas Señor que nuestros hijos
hereden un mundo destruido y arruinado,
y con saña y odio se eliminen, hermanos contra hermanos
y arrasen la verde hierba de la tierra; de los prados....
Que mueran las mariposas, las flores y los pájaros
hasta la atmósfera se haya deteriorado.....
No permitas Señor tanto horror
Que quieren predestinarnos....
Envía un rayo de Tu luz
y borra de las mentes de tantos insensatos...
La ira, la ambición y altivez que los corroe...
y que reine la PAZ
La Paz Contigo en todo el orbe.
Los que hereden nuestra tierra, disfruten de todo lo creado
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SOÑANDO CON NUESTRO ENCUENTRO
Soñé que me transformé en una simple plumilla
No exótica, sin ninguna belleza; sólo la de un pajarillo.
Una suave brisa, me elevó, suave, para arriba
Balanceándome y paseándome, con el dulce airecillo
Pasé montes, mares, ríos y campiñas
Atravesé la estratosfera y volé al infinito
Pasé por las estrellas, planetas y agujeros ¿Negros? ¿Amarillos?
Y seguí subiendo, subiendo, hasta... ¡Que hermoso sitio!
Un inmenso valle verde, con un lago cristalino
Plantas, flores, mariposas y avecillas con suaves trinos
Un paraíso en paz, sin relojes, sin dinero, sin destinos.
Al fondo un palacio de cristal.... sonaba con dulzura infinita
La canción de mis recuerdos... Una Virgen pequeñita....
Una joven al piano, con larga melena; sonreía...
¡Siempre soñó que sus cabellos crecieran sin medida!
Todos los míos allí.... disfrutando la armonía
Volvió el airecillo, me llevó donde se tecleaba la melodía
Me acarició... sentí el roce de su mejilla.
Me llevó a sus labios... con dulce caricia...
Un relámpago, un trueno... empezó la tormenta.
Se rompió el encanto... ¡soñaba despierta!
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A MI HIJA VERÓNICA
¡Como pasa el tiempo! Despacio, en silencio
mientras va pasando, parece que es lento.......
de momento miras atrás y ha pasado corriendo
sin que te des cuenta, sin poder retenerlo.
Cuanto más tiempo pasa, más de ti me acuerdo.
Recuerdo tus risas, tus caricias, tus besos
Como cuando rodeabas, con tus brazos mi cuello
Y decías: ¡Mami cuanto te quiero!
¡Cuanto lo hago de menos!
Desde que te fuiste, nadie me ha dicho ¡Te quiero!
Y pensando en ti, sueño con nuestro encuentro
¿En donde? ¿Quizás en el cielo...?
¿Cuando...? No lo sé; pero lo espero...
Y con este ansiado deseo...
Instintivamente, he cruzado los brazos contra mi pecho
Como si hubiera cerrado en ellos tu cuerpo
Para llenarte de caricias y besos
Mientras mis lagrimas, salían a raudales en silencio
Verónica, cariño, mami, también te dice ¡Te quiero!
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