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Meiga, la brujita buena



¿Es que acaso todas las brujas tienen que ser malas?

Meiga tenía sólo 9 años, era un niña rubia con el pelo muy largo y lleno de tirabuzones, tenía los ojos de un color verde muy claro y todos decían que era hermosa, que era la más bella niña del lugar...y a pesar de ser una niña encantadora y amable, Meiga no contaba con ningún amigo, se pasaba las tardes sola y de vez en cuando jugaba con su mamá.

Una tarde Meiga se sintió triste y preguntó a su mamá:

-Mami, por qué todos los niños tienen amigos y yo no?

-Tal vez sea porque tú eres diferente cariño

-Pero yo soy buena verdad mami?

-Claro que sí tesoro, eres una niña muy bondadosa

-Pero aún así los niños no quieren jugar conmigo, dicen que soy mala y que me hace falta una verruga, que cuando sea mayor me saldrá una-decía Meiga sollozando.

-Oh mi querida niña, que seas una bruja no quiere decir que seas fea

-Pero ellos dicen que todas las brujas son feas...

-Bien Meiga, te explicaré una cosa, sí?

-De acuerdo mamá

-Los poderes de una bruja son sobrehumanos y como ellos no los pueden tener pues nos envidian y dicen que somos feas, con verrugas y lo peor, dicen que somos malas...pero mi niña eso no es así, no somos personas corrientes pero sí personas, con un don, y en el mundo de la magia todo es como en el mundo real, hay brujas buenas y brujas malas, demonios y hechiceros pero también hay hadas, princesas y magos buenos...tienes que comprender que nuestro mundo no es muy distinto al suyo pero aún así ellos lo quieren ver malo...tienes que demostrarles cariño que tú no eres distinta a ellos, que eres buena y que tienes un buen corazón y que tu magia no la utilizas para convertir a la gente en sapo sino para regalarle a una niña una flor, muéstrate ante ellos como lo que eres, no como lo que ellos te hacen ser...entiendes Meiga?

-Sí mamá, te prometo que a partir de mañana lo haré.

Y así al día siguiente Meiga fue al colegio y demostró que las brujas podían ser buenas, regaló a todos los niños un pastelito de chocolate y todos juntos se sentaron en una mesa a dibujar...fue a partir de entonces cuando Meiga comenzó a tener amigos, y no la volvieron a humillar pues era la mejor persona que habían conocido, muy buena y cariñosa y aunque bruja, eso no la hacia diferente a los demás niños, excepto por su enorme valentía y por su enorme bondad que reflejaba su alma.

Y así es como aprendemos que no todas las brujas son malas y con verrugas, sino que el poder de una bruja se encuentra en el fondo de su corazón.

08.09.02

Seli