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Voy a robar interminables besos al mar
para que tu boca sea siempre mi confusión
y mi adorada sombra.
Voy a dejar de pensar cuando me despierte,
para que tu respiración sea más alta
que todas las voces,
que toda la luz.
Voy a perderme en el perfume
que alimenta nuestro amanecer,
para que nunca las montañas puedan olvidarnos.
Puedo romperme
caer
llorar
y salir de todas las mentiras,
venenos y naufragios.
Y huir de todos los templos e iglesias.
Y escapar de todas las moradas y familias.
Puedo renunciar a ser tan grande e interminable
como ese dios que tolera y aplaude
a los que mueren y a los que matan.
Puedo renunciar a ser libre y entero.
Pero no quiero renunciar a seguir
siendo un trozo de tu alma.

Madres de todos los desaparecidos
Quiero hoy ser futuro limpio
para que todos los olvidados y sus madres.
Para que todos los desaparecidos y sus hijos
puedan vestir de nube,
coronarse de amaneceres y olas,
y beber el vino dulce y rotundo de todos los veranos
que no pudieron compartir con los amigos y los horizontes.
Quiero crear con las manos y las voces de todos los derrotados,
de todos los que fueron rotos y desaparecidos,
un jardín abierto,
un campo incendiado de abrazos,
una playa sin nombre y sin esquinas,
para que las mujeres y los hombres sin tumbas ni catedrales
tengan el sabor completo de los abrazos
y sus miradas sean el corazón apasionado de los ángeles.
Esos niños insomnes que juegan
y ríen para que el dolor
los miedos
los llantos
las hambres
y las mentiras, no triunfen nunca.

Con tu mirada en mi sangre
no hay mentiras
ni muertes que duren.
Gracias a ti
soy ángel y fiesta para siempre.

Las palabras son hijas de nuestros deseos
y las necesitamos
para que fluya
corra
camine nuestro amor
nuestro silencio
nuestro dolor
nuestra alegría.
Las Palabras nunca son propiedad de nadie
y nunca son final de nada.
Todo es principio y mar,
hasta el silencio y la eternidad
viven dentro de nuestros sueños,
en la piel que deseamos acariciar.
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